martes, 8 de diciembre de 2015

DIOS CUIDA DE SU PUEBLO

DIOS  CUIDA  DE  SU  PUEBLO (C.B.)
     Abrahán fue el padre de Isaac, Isaac fue padre de Jacob y Jacob fue el padre de José.


 


     José era el hijo más pequeño de Jacob y el preferido de su padre. Sus diez hermanos mayores le tenían mucha envidia y cuando tuvieron la ocasión, engañaron a su padre diciendo que habían encontrado la túnica de José desgarrada y llena de sangre, que debía haber sido devorado por las fieras. Pero la verdad era que lo habían vendido a unos mercaderes que le llevaron hasta Egipto, donde le vendieron como esclavo.

     José ayudó al faraón, que le nombró su primer ministro. Cuando los hermanos de José llegaron a Egipto a pedir ayuda, José les reconoció y, tras vengarse de ellos haciéndoselo pasar bastante mal, les dijo quién era él. El faraón invitó a quedarse a vivir en Egipto a los hermanos de José con sus familias y sus rebaños, y les dio las mejores tierras.



     Pero muchos años después de que murieran José y el faraón, reinaba el faraón Seti I, que no recordaba lo que José había hecho ayudando a Egipto, y decidió hacer esclavos a los israelitas.
     Más tarde decidió matar a todos los niños varones menores de dos años, porque temía que formaran un ejército y le quitaran el poder. Envió a sus soldados, casa por casa, cogiendo a los niños varones, menores de dos años, y echándoles al río Nilo, para que fueran devorados por los cocodrilos. Sin niños, no podría haber ejército y no le quitarían el poder.
     Pero Dios había visto el sufrimiento de su pueblo y eligió a un hombre para que liberase a su pueblo. Ese hombre era Moisés. Su madre le metió en un canastillo y le dejó donde la princesa se bañaba cada día. La princesa abrió el cestillo y vio al niño, creyó que era un regalo que el dios Nilo la había hecho: la había regalado un hijo. Lo adoptó y le llamó Moisés, que significa "salvado de las aguas" y le crió como a un príncipe de Egipto.
     Cuando Moisés se hizo mayor, vio cómo los egipcios maltrataban a los esclavos hebreos e intentando defender a un anciano, mató accidentalmente a uno de los soldados encargados de los esclavos que construían la gran ciudad. Moisés huyó al desierto y se quedó a vivir en el poblado de Jetró, casándose con Séfora, la hija mayor, y viviendo como pastor. 
     Un día, mientras pastoreaba el rebaño, una de las ovejas subió a un monte, Moisés fue tras ella y encontró una zarza que ardía sin consumirse, y desde allí, Dios le pidió que volviera a Egipto y hablase con el faraón para que liberase a su pueblo y le entregó un cayado (un bastón), para que realizase los prodigios que Él le dijera.
     Moisés volvió a Egipto y habló con el faraón, pero éste no quiso liberar a su pueblo, al contrario, les hizo que su trabajo fuera aún más pesado. Entonces Dios comenzó a castigar al faraón enviando las plagas.
     Al final, el faraón les dio la libertad y los hebreos marcharon hacia la tierra prometida.
     Moisés fue el mediador de la alianza entre Dios y su pueblo. Dios les dijo "Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo", ese era el pacto. Dios les cuidó y les protegió en el largo viaje por el desierto, de cuarenta años, hasta llegar a la tierra prometida. Les dio agua y alimento cuando los suyos se terminaron y les ayudó a superar las dificultades.

     El el monte Sinaí, Dios le entregó las tablas de los Diez Mandamientos a Moisés, que debían ser cumplidos para poder convivir en paz.














         Desde que Adán y Eva desobedecieron a Dios y fueron expulsados del Jardín del Edén, Dios les prometió que enviaría un Mesías para enseñarnos a vivir con amor, en paz y armonía entre nosotros y nos salvaría del pecado.      El tiempo pasaba y el Mesías prometido era esperado, pero como no llegaba, las personas, de vez en cuando lo olvidaban. Entonces Dios empezó a enviar a los profetas, que son mensajeros enviados por Dios, encargados de denunciar los pecados que cometían las personas y de anunciar que debían prepararse para recibir como se merecía al Mesías prometido.






ESPERAMOS  LA VENIDA  DE  JESÚS
      La promesa del envío del Mesías prometido que vendrá para salvar a la humanidad del pecado, se cumple con el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, que nos enseña que Dios en nuestro Padre, que nos ama y nos perdona, y que nosotros debemos comportarnos como hermanos entre nosotros.
     Los cristianos nos preparamos todos los años para celebrar con alegría el nacimiento de Jesús. Ese tiempo de preparación se llama Adviento


EL  ADVIENTO
     La palabra Adviento significa “llegada, venida”. Son las cuatro semanas anteriores al día de Navidad. El color del Adviento es el morado, un color que significa penitencia y tiempo de preparación, nos preparamos para celebrar el nacimiento de Jesús en Navidad.
     Su símbolo es la Corona de Adviento, tiene cuatro velas, una por cada una de las semanas del Adviento. Es circular, porque el círculo no tiene principio ni fin, como Dios. Es de pino, porque el pino es un árbol de hoja perenne, es decir, es eterno. Y es verde, el color de la esperanza. 







SANTA  JOSEFINA  BAKHITA

     Bakhita, significa "afortunada", es el nombre que le pusieron  cuando fue secuestrada, ya que por la fuerte impresión, nunca llegó a recordar su verdadero nombre. Josefina es el nombre que recibió en el bautismo.
     Fue secuestrada en su pueblo, en Darfur, África, con nueve años, por unos negreros, que la vendieron como esclava a cinco amos diferentes en el mercado de esclavos.
Nunca consiguió escapar, a pesar de intentarlo varias veces. Con quien más sufrió de humillaciones y torturas fue con su cuarto amo, cuando tenía más o menos 13 años. Fue tatuada, le realizaron 114 incisiones y para evitar infecciones le colocaron sal durante un mes. 
     El comerciante italiano Calixto Leganini compró a Bakhita por quinta vez en 1882, y fue así que por primera vez Bakhita era tratada bien.
     "Esta vez fui realmente afortunada - escribe Bakhita - porque el nuevo patrón era un hombre bueno y me gustaba. No fui maltratada ni humillada, algo que me parecía completamente irreal, pudiendo llegar incluso a sentirme en paz y tranquilidad".
En 1884 Leganini se vio en la obligación de dejar Jartum. Bakhita se negó a dejar a su amo, y consiguió viajar con él y su amigo Augusto Michieli, a Italia.
     La esposa de Michieli los esperaba en Italia, y sabiendo la llegado de varios esclavos, exigió uno, dándosele a Bakhita. Con su nueva familia, Bakhita trabajo de niñera y amiga de Minnina, hija de los Michieli.
     Bakhita y Minnina ingresaron al noviciado del Instituto de las Hermanas de la Caridad en Venecia . Esta congregación fue fundada en 1808 con el nombre de Instituto de las Hermanas de la Caridad en Venecia, pero son más conocidas como Hermanas de Canossa.
     Allí, Bakhita conoció al Dios de los cristianos y fue así como supo que "Dios había permanecido en su corazón" y le había dado fuerzas para poder soportar la esclavitud, "pero en ese momento sabía quién era". Recibió el bautismo, primera comunión y confirmación al mismo tiempo, el 9 de enero de 1890, por el Cardenal de Venecia. En este momento, tomó el nombre cristiano de Josefina Margarita Afortunada. Su vocación la llevó a convertirse en una de las Hermanas de la Orden el 7 de diciembre de 1893, a los 38 años de edad.
     Trabajó limpiando, cocinando y cuidando a los más pobres. Nunca realizó milagros ni fenómenos sobrenaturales, pero obtuvo la fama de ser santa. Siempre fue modesta y humilde, mantuvo una fe firme en su interior y cumplió siempre sus obligaciones diarias.
     Falleció el 8 de febrero de 1947 en Schio.
    El proceso para declararla santa empezó con gran auge y el 17 de mayo de 1992 fue beatificada por Juan Pablo II y se declaró día oficial de culto el 8 de febrero.
     S.S. Juan Pablo II la canonizó el 1 de octubre del 2000. Lo cual, para los católicos africanos es un gran símbolo que era necesario, para que así los cristianos y las mujeres africanas sean honradas por lo que sufrieron en momentos de esclavitud.
     Verdaderamente, Bakhita es la santa africana y la historia de su vida es la historia de un continente, válida para los católicos, protestantes, musulmanes o seguidores de cualquier otro tipo de religión tradicional. Su espiritualidad y fuerza la han convertido en Nuestra Hermana Universal, como la llamó el Papa.


 


ACTIVIDADES
















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