miércoles, 6 de abril de 2016

ESPERO VIVIR CON DIOS EN EL CIELO (C.P.)

ESPERO  VIVIR  CON DIOS  EN  EL  CIELO 
(C.P.) 
Jesús era envidiado y odiado por los sumos sacerdotes judíos que ejercían el poder desde el Templo de Jerusalén y veían en Jesús una amenaza a su poder, pero temían apresarle en público por miedo a la reacción del pueblo que le prefería a Él antes que a ellos, pues preferían escuchar las enseñanzas de Jesús que hablaba de un Dios Padre que ama, cuida, perdona y acompaña, en lugar del Dios que presentaban los sumos sacerdotes, que vigilaba y castigaba a quien se portase mal.
     Esperaron a encontrar el momento y el lugar adecuados para poder cogerle en secreto. Y esto llegó en el momento en el que Judas, que esperaba que Jesús crease una rebelión contra los romanos, para expulsarlos de Israel, vio que Jesús hablaba de amar y perdonar a los enemigos, incluidos los romanos, y decidió provocar él mismo esa rebelión diciendo a los sumos sacerdotes cuándo y dónde podían atraparle, a cambio de 30 monedas de plata, el precio de un esclavo.
     El momento elegido por Judas fue la noche del Jueves Santo, después de cenar, pues sabía que Jesús iría con los discípulos a rezar al Huerto de los Olivos. Hasta allí fue con los soldados del Templo, en medio de las sombras de la noche. Besó a Jesús para que los soldados pudieran identificarle en medio de sus apóstoles.
     Los soldados le llevaron a la casa del sumo sacerdote Caifás, que había reunido allí al Sanedrín, el tribunal de los ancianos y sacerdotes, y tras un juicio amañado, en el que la sentencia era a muerte, le llevaron a la Fortaleza Antonia, para que el gobernador romano, Poncio Pilato, firmara la sentencia de muerte decretada por los sumos sacerdotes.
     El gobernador romano, presionado por los sumos sacerdotes, le condena a morir crucificado, como un criminal, entre dos ladrones.
     Jesús, tras ser golpeado a latigazos, cargar con el travesaño de la cruz hasta el Calvario y ser clavado en ella, muere el Viernes Santo perdonando a los que lo habían matado. José de Arimatea pide descolgar el cuerpo de Jesús para enterrarle en su propio sepulcro. Poncio Pilato se lo concede y el cuerpo de Jesús queda descansando en un sepulcro nuevo.
     Al tercer día de morir, el domingo por la mañana, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé, se acercaron hasta el sepulcro para ungir y embalsamar a Jesús. Cuando llegaron se encontraron el sepulcro abierto y un ángel les dijo que Jesús había resucitado.



















     Dios envió a su Hijo Jesucristo para salvarnos con su muerte y resurrección. La Salvación cristiana es resucitar y vivir eternamente en completa felicidad con Dios.
     Después de la muerte de Jesús, los apóstoles estaban tristes, abandonados y llenos de miedo. Pero Jesús resucitó al tercer día y se les apareció, haciéndoles comprender el misterio de la resurrección.
     Este es el hecho más importante de la fe de los cristianos:
─› Jesús nos salvó con su muerte y resurrección;
─› Jesús triunfa sobre el pecado y la muerte:
─› Al morir resucitaremos y estaremos eternamente junto a
    Dios en el cielo, es lo que llamamos la Vida Eterna.

Jesús, después de resucitar, se apareció varias veces en distintos lugares a sus apóstoles y seguidores, como nos cuenta San Pablo en sus cartas, antes de subir al cielo el día de la ascensión, a los 40 días de haber resucitado.
     A Tomás, uno de los apóstoles, le costó creer en la resurrección de Jesús, tanto, que no lo creyó hasta que le vio y le tocó, entonces le reconoció como su Dios y Señor, el Mesías Hijo de Dios.




     Al despedirse de sus discípulos, nos recuerda que siempre estará con nosotros, hasta el fin de los tiempos.


Jesús, en la Última Cena, nos entregó el Mandamiento del Amor: amarnos unos a otros como Él nos amó.
     El amor nos hace a todos mucho más felices. Se vive en el día a día. Hace que toleremos los defectos de los demás y destaquemos lo que más nos gusta de ellos.
     El respeto, la dulzura, la tolerancia y la compasión, hace que ayudemos, de corazón a quienes lo necesitan.

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