lunes, 2 de mayo de 2016

ESPERO VIVIR CON DIOS EN EL CIELO (C.P.)

ESPERO  VIVIR  CON  DIOS  EN  EL  CIELO (C.P.)

LA  RESURRECCIÓN  Y  LA  VIDA ETERNA
     Dios Padre nos quiere tanto que nos envió a su propio Hijo, Jesús, para salvarnos. Primero nos lo enseñó con sus palabras y enseñanzas, y luego con su ejemplo, ayudando, compartiendo, sanando, perdonando, volviendo a la vida a los muertos (que no es lo mismo que resucitarlos), y, al final, dando su propia vida por nosotros, convirtiéndose Él mismo en el Cordero Pascual del sacrificio, con cuya sangre se limpiaron nuestros pecados.

     Jesús vuelve a la vida a varias personas ya muertas: el hijo de la viuda de Naím; a la hija de Jairo, el jefe de la sinagoga; a su amigo Lázaro…, pero esto no es resucitar. 
    
Estas personas volvieron a la vida tal y como la conocemos, siguieron comiendo y bebiendo, durmiendo, cansándose, enfermando y, finalmente, volvieron a morir. Resucitar es otra cosa,  es morir en esta vida para vivir una vida plena y eterna siendo felices junto a Dios Padre, una vida en la que nada de este mundo nos es necesario ya, sin hambre, ni sed, ni cansancio, ni enfermedad, ni dolor, ni muerte.


     El primero en resucitar fue Jesús al tercer día de haber muerto. Y aunque les había explicado a sus apóstoles lo que iba a pasar, no lo entendieron, y al morir Jesús quedaron solos, tristes, desolados y desconcertados. Cuando Jesús se presentó resucitado ante ellos, cuando le vieron, le escucharon y le tocaron, es cuando sus ojos se abrieron y entendieron todo lo que Jesús les había explicado sobre su muerte y su resurrección.
     El hecho más importante de la fe de los cristianos es la Resurrección de Jesús. La Pascua de Resurrección es nuestra fiesta más importante, es la fiesta de las fiestas. Porque la Resurrección de Jesús supone nuestra resurrección.

     La Resurrección de Jesús nos enseña que:

─› La Salvación que Dios nos ofrece nos llega con la muerte y
     resurrección de Jesús.
─› Se restablece la relación con Dios Padre que rompe el pecado.
─› Jesús triunfa sobre el pecado y la muerte.
─› Jesús nos ha mostrado el camino para llegar al cielo.
─› La muerte no es el final, es el paso previo al encuentro
     definitivo con Dios Padre y en comienzo de la Vida Eterna.


El Nuevo Testamento nos cuenta las numerosas veces que Jesús resucitado se aparece a los apóstoles: al tercer día de morir en el cenáculo, a los discípulos camino de Emaús, en el lago de Galilea… También san Pablo cuenta apariciones, incluyendo cuando se le aparece a él.
     Cuando Jesús se aparece a sus apóstoles al tercer día de haber muerto, no estaba Tomás, y cuando se lo cuentan no lo cree, poniendo como condición para hacerlo, verle y tocarle. Cuando Jesús se le aparece, habla ya de nosotros, los que sin necesidad de verle y tocarle creemos en Él.

     Para los cristianos, existen el cielo y el infierno. No son lugares físicos, sino estados. El cielo es vivir para siempre con Dios en completa felicidad, es lo que nos espera en la Vida Eterna si vivimos como Jesús nos enseñó y nos arrepentimos de todo corazón de todo lo malo que hayamos hecho. Aquí, en esta vida, a veces, vemos trocitos de esa felicidad, cuando algo o alguien nos hace sentir bien, seguros, alegres y felices. El infierno es el sufrimiento de las personas que mueren rechazando el amor de Dios y viven eternamente alejadas de Él. También podemos sentir y vivir el infierno en ciertos momentos de esta vida, cuando nos ocurren cosas que nos hacen sentir verdaderamente mal. Y, debemos pensar, que también nosotros podemos ayudar a que los demás sientan que están en el cielo o en el infierno.
   


       


















ACTIVIDADES




















domingo, 1 de mayo de 2016

GRACIAS POR TU AMOR (C.P.)

GRACIAS  POR  TU  AMOR   (C.P.)

SAN  JOSÉ  DE  CALASANZ

     Nació el 11 de septiembre de 1556 en el castillo de Calasanz, cerca de Peralta de la Sal, Aragón (España). Hijo del gobernador de la región, Pedro Calasanz y de María Gastonia.
     Cursó estudios en la escuela de Peralta y tras sus estudios clásicos en Estadilla, estudió filosofía y leyes en Lérida, recibiendo el doctorado en leyes. Posteriormente, completó con honores cursos de teología en Valencia y Alcalá de Henares (España).
     Sufrió una enfermedad en 1582 que lo llevó al borde de la muerte y prometió que si Dios le concedía la curación, se dedicaría a trabajar por la salvación de las almas. Se curó y fue ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1583, por Hugo Ambrosio de Moncada, obispo de Urgel.
     Inicia su ministerio sacerdotal en la Diócesis de Albarracín, donde el obispo de la Figuera lo envío a una región montañosa. El obispo de Urgel lo nombró su teólogo y confesor y vicario general. Cuando el obispo fue transferido a Lérida lo acompañó. Posteriormente fue vicario-general del distrito de Trempe.
     Renuncia a sus cargos, y repartiendo entre los pobres las grandes riquezas que había heredado de sus padres, se dirigió a pie a Roma en 1592, donde el Cardenal Marco Antonio Colonna, lo escogió como su teólogo e instructor para su sobrino. Entró en la Cofradía de la Doctrina Cristiana que se dedicaba a enseñar catecismo a los niños.
     En noviembre de 1597, abrió la primera escuela pública gratuita en Europa. En poco tiempo, tenía mil niños bajo su cuidado. En 1602 alquiló una casa en San Andrea della Valle y comenzó la vida comunitaria con sus asistentes. A sus institutos educativos los llamó "Escuelas Pías" y los padres que acompañaban al padre Calasanz se llamaron Escolapios.
     Fue llevado a los tribunales y le quitaran el cargo de Superior General, la Santa Sede determinó acabar con la congregación que había fundado. Le fueron restituidos sus cargos y la Comunidad volvió a ser aprobada.
     San José de Calasanz falleció en Roma el 25 de agosto del año 1648, a la edad de 92 años.
     Fue beatificado el 7 de agosto de 1748, y canonizado por el Papa Clemente XIII, el 16 de julio del 1767.
     Es patrono de los maestros, de los niños y de las escuelas cristianas.






LA  MISIÓN  DE  JESÚS
     Desde que Jesús era pequeño amó a su Padre Dios, a su familia y a cuantos le rodeaban.
     Después de ser bautizado por su primo Juan en el río Jordán, Jesús se dedicó a realizar la misión de anunciar la Buena Noticia del amor de Dios a las personas. ¿Cómo lo hizo? Ayudando a los pobres, curando enfermos, perdonando a sus enemigos… Hizo feliz a las personas y nos enseñó lo que debemos hacer para ser felices: hacer felices a los demás.
     Jesús, en la Última Cena, nos dejó el Mandamiento del Amor: “Amaos unos a otros como yo os he amado”.
     Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios quedan resumidos en dos: Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Este es el camino para conseguir la felicidad y la Salvación.
     Y, ¿quién es mi prójimo? Es toda persona que esté próxima, cercana, a mí.  

















EL  LEPROSO  AGRADECIDO
     Jesús realizó milagros para demostrar que Él era el Hijo de Dios, enviado por Dios Padre, y para demostrarnos cuánto nos ama.
     ¿Qué es un milagro? Un hecho o suceso que ocurre por intervención del poder de Dios y que es imposible que pueda ocurrir de manera natural.
     Uno de los milagros que hizo fue curar a diez leprosos y de los diez, sólo uno volvió a darle las gracias.



     Jesús quiere que también nosotros amemos y ayudemos a los que nos rodean, sobre todo a los más necesitados para construir un mundo mejor, para hacer realidad el Reino de Dios aquí, en nuestro mundo. A esto se le llama Caridad.


     Nosotros debemos ayudar a quienes lo necesitan y también debemos ser agradecidos con nuestro Padre Dios, por todo aquello que nos ha dado y que nos sigue dando y, al igual que el leproso agradecido, saber darle las gracias todos los días.




ACTIVIDADES


































































DESCUBRO TU GRAN FAMILIA (C.P.)

DESCUBRO  TU  GRAN  FAMILIA  (C.P.)

     Cuando nos bautizan, en el Sacramento del Bautismo, entramos a formar parte de la gran familia de los cristianos, de los hijos de Dios. Esta gran familia se llama Iglesia. No es lo mismo iglesia que Iglesia, aunque lo parezcan significan cosas distintas:

- Iglesia, con I mayúscula, significa la familia de los hijos de Dios, nosotros 


- iglesia, con i minúscula, significa casa de Dios, templo, edificio.


     Los cristianos creemos, rezamos y nos reunimos para celebrar que Dios es nuestro Padre y nos ama. Expresamos nuestro amor a Dios, nuestro Padre, como hacen todas las familias, reuniéndonos para contarnos las cosas que nos pasan y celebrar las fiestas:
1. Rezándole para pedirle favores, para alabarle y para darle
   gracias.
     

2. Participando en la Eucaristía, la Misa, especialmente en la del
   domingo.

3.    Celebrando las fiestas de la Iglesia.
    

SAN  PABLO  EXPLICÓ LO  QUE  ES  LA  IGLESIA
     San Pablo conoció a Jesús después de que Jesús muriera y resucitara y se convirtió en un gran discípulo. San Pablo viajó por muchos países anunciando la Buena Noticia del amor de Dios. Un día explicó lo que es la Iglesia comparándola con un cuerpo humano:





















ACTIVIDADES